Fue fusilado el 28 de abril de 1945 junto a Carla Petacci, la joven amante que lo acompañó hasta el final y lo abrazó antes de ser asesinado.

El dictador italiano había querido huir a Suiza disfrazado de soldado alemán.  ¿Cómo fue su detención y la brutal exhibición de su cadáver en la Plaza de Loreto de Milán?

Lo capturaron acostado en el fondo de un camión, fingiendo estar borracho y semidormido. Disfrazado de militar, intentó dejar las tierras y empezar una nueva vida con pasaportes falsos.

En su huida, Mussolini dejó atrás a su esposa, Rachele Guidi, y a sus cinco hijos, pero se llevó a su amante Clara Petacci y al hermano, Marcello, que pretendía hacerse pasar por el cónsul español.

 Cuando el alto mando partisano se enteró que dentro de ese camión estaban el dictador y sus cómplices intentando huir enviaron una orden precisa: matar a Mussolini.

Cuando llegaron al lugar de la ejecución, los pusieron de pie contra una pared y se leyó una breve sentencia de muerte en nombre del pueblo italiano. Clara Petacci no estaba condenada a muerte.

Pero su amante no obedeció: abrazó a Mussolini para interponerse a las balas y murió a sus pies. Mussolini se derrumbó todavía con vida y luego le dieron un tiro de gracia en el corazón.

Al día siguiente, los dos cadáveres fueron colgados cabeza abajo en la Plaza Loreto de Milán. Les arrojaron verduras, los escupieron, los orinaron y los golpearon La cara de Mussolini quedó desfigurada.