Para aquellos que no disfrutan del running o no pueden practicarlo, nadar es una buena alternativa porque logra beneficios similares en el cuerpo.

Los especialistas señalan que ambas actividades físicas producen buenos cambios en la salud en general. Pero nadar, además, es inclusivo en cuanto a limitaciones físicas, discapacidades y edades.

Nadar es un entrenamiento completo. Se estima que 30 minutos en la pileta o aguas abiertas equivalen a 45 minutos de ejercicio sobre la tierra.

La natación cuenta con varios puntos a favor, ya que es ideal para aquellas personas que se están recuperando de alguna lesión o dolencia. Es que en el agua no existe el impacto.

Se obtiene un incremento en la flexibilidad y se fortalecen todos los músculos, en especial, la espalda. Mejora el sistema respiratorio y aumenta la capacidad pulmonar.

Un informe indica que nadar de forma habitual tiene un 28% menos de riesgo de muerte prematura y un 41% menos de riesgo de muerte por enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

También el relevamiento de Swim England, señala que practicar una actividad acuática “tiene un impacto positivo en la salud mental” al ser relajante.