Un estudio, publicado en JAMA Network Open, encontró restos de nicotina en el 95% de los niños, incluso en comunidades con bajas tasas de tabaquismo y en hogares donde nadie ha fumado durante años.
Este nuevo hallazgo sobre el humo de tercera manofue realizado por investigadores del Cincinnati Children’s y la Universidad Estatal de San Diego, EE.UU.
El informe señala que fumar tabaco genera toxinas que se depositan en muebles, alfombras y otras superficies durante mucho tiempo, incluso años.
Humo de primera mano: afecta directamente a la persona que fuma.
Humo de segunda mano: involucra a todos los que terminan inhalando el humo de un fumador.
Crédito I Pexels
El humo de tercera mano se refiere a las partículas que se asientan del humo exhalado y recubren las superficies, que cualquiera puede recoger, ingerir o inhalar más tarde.
Los científicos remarcaron que el humo de tercera mano es malo para cualquier persona, pero que representan el riesgo potencial más alto para los niños.
En niños, puede aumentar el riesgo de enfermedades respiratorias e infecciosas, como asma, bronquiolitis y neumonía. Los compuestos genotóxicos pueden dañar el ADN dentro de las células del tejido expuesto.
Más del 97 % de los 504 niños del estudio tenían algún nivel de nicotina en las manos.
Más del 95% de los niños en hogares de no fumadores y con prohibiciones de fumar en el hogar tenían nicotina en las manos.
Los especialistas advirtieron que hallaron índices mucho más altos entre las familias de bajos ingresos y explicaron que “ningún nivel de exposición se considera seguro para los niños”.
“Las personas con menos recursos no pueden pagar viviendas libres de humo recién construidas ni reemplazar alfombras y sofás viejos con humo incrustado”, explicó una de las investigadoras.