Es una enfermedad intestinal no identificada que afecta a más de 18 mil personas. Algunos expertos advierten que podría tratarse de un rebrote de cólera o de fiebre tifoidea.

El régimen de  Kim Jong-un tomó medidas drásticas de aislamiento y control en las regiones afectadas y envió equipos a investigar qué sucedía.

Al menos 800 familias sufren lo que Corea del Norte ha llamado una “epidemia entérica aguda” y recibieron ayuda en la provincia de Hwanghae del Sur.

Se están realizando trabajos de desinfección, incluso de aguas residuales y otros desechos, para garantizar la seguridad del agua potable y doméstica, según el informe.

A la lucha contra la escasez crónica de alimentos y una ola de infecciones por COVID-19, se le suma este nuevo brote que enciende el alerta.

Un “Equipo nacional de diagnóstico y tratamiento rápido” trabaja con los funcionarios de salud locales para que la agricultura no interrumpa sus tareas en el área agrícola clave.