La enfermedad de Parkinson es un proceso de degeneración neuronal que repercute en los movimientos. Quienes lo padecen tienen neuronas alteradas y una disminución en la cantidad de dopamina.

Tiene una prevalencia mundial de alrededor del 0,3% en la población. En personas mayores de 60 años, esta cifra llega al 1% y resulta más frecuente en hombres que en mujeres.

Argentina no tiene una estadística local, pero se estima que el 10% de la población de entre 60 y 65 años podría desarrollar la enfermedad. Aunque se registraron algunos casos de Parkinson juvenil.

Es necesario advertir acerca de esta patología y sobre los síntomas que aparecen mucho tiempo antes que las manifestaciones evidentes.

Los síntomas premonitorios:

Pérdida de olfato (en general, hiposmia)

Trastornos del sueño y movimientos al dormir (pataleos espontáneos, caídas y hasta puñetazos)

Constipación: la alteración neuronal afecta también al intestino y al ritmo evacuatorio

Depresión: pueden aparecer signos de apatía o desinterés, ansiedad o cambios en la conducta

La alteración del olfato, es un trastorno cuantitativo, es decir, una disminución de la capacidad de oler conocida con el nombre de hiposmia.

Este síntoma puede aparecer hasta 20 años antes. Es importante pensar en la hiposmia como uno de los primeros síntomas del Parkinson para comenzar los estudios.