La resistencia a los antibióticos creció en los últimos años por automedicación y prescripciones inadecuadas. La situación empeoró durante la pandemia.

En 2019 fallecieron 1,2 millones de personas en todo el mundo por infecciones resistentes a los antibióticos. Se prevé que esta cifra se multiplique por diez en 2050.

Es una situación crítica, ya que se cree que para 2050 esto producirá más muertes anuales que el cáncer.

El riesgo de mortalidad por adquirir infecciones con bacterias resistentes es 10 veces más alto en comparación con un infarto.

Un estudio realizado en 271 hospitales de EEUU demostró que el número de pacientes ingresados con infección por resistencia a los antimicrobianos fue de 63.263 antes del 2020.

En cambio, llegó a 129.410 durante la pandemia.  ¿Por qué?

Durante los primeros meses del 2020, por desconocimiento, se les indicaba antibióticos a los pacientes con COVID-19. No eran útiles y, por el contrario, contribuyeron al aumento de la resistencia.

En ese periodo, se registró también un aumento de las infecciones intrahospitalarias, que llevó a que crezca el consumo de antimicrobianos.

Klebsiella pneumoniae

Acinetobacter baumannii

En la Argentina, hay dos especies de bacterias resistentes que son las que agravan más la situación

“La resistencia antimicrobiana es otra pandemia silenciosa que se está produciendo y que nos preocupa”, dijo la presidenta de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), Claudia Salgueira.