En 2024, Sudamérica registra récords de dengue con más de 10 millones de casos y 5.100 muertes. Brasil, Argentina, Paraguay y Perú son los países más afectados. El Chikungunya también sigue siendo una amenaza, con 346.000 casos y 136 muertes en Brasil.

El cambio climático incrementa la precipitación y temperatura, facilitando la proliferación de mosquitos Aedes aegypti, extendiendo la temporada de transmisión de dengue y Chikungunya. Tradicionalmente, junio, julio y agosto eran meses fríos que frenaban la proliferación de mosquitos.

El crecimiento urbano descontrolado y los servicios de agua y saneamiento deficientes crean condiciones propicias para la proliferación de mosquitos en objetos desechados y recipientes que acumulan agua. La expansión de las ciudades no planificadas agrava la situación.

Limpiar recipientes con cepillo, tirar agua hirviendo en lugares difíciles de acceso y eliminar objetos que acumulen agua. Mantener recipientes boca abajo y destapar canaletas para evitar acumulación de agua. Verificar que no haya huevos y larvas en baldosas y macetas.

¿Cómo evitarlo?

"El principal desafío es que se controlen los criaderos y que se evite la acumulación de basura y los potenciales reservorios de larvas”, advierten los expertos.

La gravedad de la epidemia en Sudamérica despertó también la atención de expertos de otras regiones. En la revista especializada Annals of Medicina & Surgery investigadores de India y Nepal subrayaron que la situación del dengue “es un duro recordatorio de la lucha permanente contra las enfermedades infecciosas y de la necesidad de mantener la vigilancia, la preparación y la cooperación a través de las fronteras”.