Si bien la mayoría de las arañas disfrutan de vidas solitarias, 20 de las aproximadamente 50 mil especies conocidas, viven en colonias.

La especie Anelosimus Eximius vive en colonias extremadamente grandes de hasta 1.000 arañas, que trabajan juntas para construir telas que se extienden por varios metros.

Cuando la presa cae en su red, se coordinan y atacan juntas a su víctima, lo que les permite derribar presas mucho más grandes de lo que podrían cazar solas.

Un nuevo estudio reveló que las arañas usan vibraciones en su red para coreografiar un enjambre sincronizado. Para Raphael Jeanson, autor del trabajo, no existe un papel de liderazgo entre ellas.

A medida que la colonia ataca, las arañas descienden sobre su presa sincronizando dos etapas de movimiento: acercarse a su víctima y quedarse quietas. Esto permite que todas ataquen a la vez.

A través de observaciones de campo y simulaciones por computadora, se descubrió que el ataque de la colonia de arañas permitió a los depredadores coordinar su ataque.

Las arañas dejan de moverse para poder escuchar a la presa y asegurarse de ir en la dirección correcta. Cuanto más tranquila es la presa, más difícil es para las arañas definir sus movimientos de ataque.