Una ciudad rusa abandonada en el Ártico noruego se convirtió en prioridad estratégica para Putin. Moscú mantiene un pie en el archipiélago noruego de Svalbard, una zona desmilitarizada.
No hay habitantes salvo un grupo de rusos que tienen un hotel de estilo soviético y osos polares.
A primera vista, parece un pueblo fantasma.
En Pyramiden, la actividad cesó en 1998 por la falta de rendimiento y los mineros partieron
El pueblo quedó detenido en el tiempo.
Crédito I YT Luis Endera
En las escuelas aún están los bancos de los alumnos, además hay dibujos colgados y todavía están sus tazas. Las oficinas y los hospitales también se conservan.
Entre 1960 y 1980, Pyramiden llegó a contar con hasta 1.200 habitantes rusos. Ser enviado allí era considerado un premio para un minero.
El pueblo era una ciudad soviética ideal y autosuficiente.
Rusia espera transformarse en la primera potencia militar y económica de esa región, a partir de los ingresos financieros del pasaje noroeste, ruta marítima entre Europa y Asia.
Pyramiden es tan importante como Grumant y Barentsburgo. No es solo un lugar de memoria histórica”, dijo el vicedirector del Instituto de Investigaciones Científicas del Ártico y la Antártida.
Rusia desarrolla el turismo y la investigación. Lanzaron su compañía turística y glaciólogos, hidrólogos y oceanógrafos llevan a cabo estudios. “Aquí hay esperanza de un futuro interesante”, expresaron.