La Confederación de Nacionalidades Indígenas, la mayor de su tipo, mantiene un paro nacional por tiempo indeterminado que ha afectado a seis provincias del centro-norte ecuatoriano.

Reclaman la reducción del precio de la gasolina, la fijación de precios de los productos agropecuarios y mayor presupuesto para la educación, entre otras cuestiones.

Las manifestaciones han ocasionado el bloqueo intermitente de vías, impidiendo el paso de vehículos particulares y de carga.

Las protestas, que llevan más de 10 días, dejaron un saldo de 4 fallecidos. Además, resultaron heridos 74 manifestantes, 85 policías y 22 militares.

La Fiscalía General y la Pontificia Universidad Católica, entre otros establecimientos, fueron blanco de violentos ataques concretados en Quito.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, exhortó a entablar un diálogo, al tiempo que advirtió contra los “discursos golpistas” contra el presidente Guillermo Lasso.

El ministro de Gobierno de Ecuador dijo que las autoridades no aceptan las condiciones impuestas por el sector indígena como requisito para iniciar diálogos.

“Ya no tenemos condiciones para seguir sobreviviendo, ni siquiera viviendo, por lo cual nos pareció trasladarnos a Quito, frente a los oídos sordos del gobierno”, expresó el líder indígena Leonidas Iza.