Tras la muerte de su líder, Yevgeny Prigozhin, el Grupo Wagner le dijo a sus mercenarios que busquen otro trabajo.

Representantes de la organización dijeron que los wagneritas se ven obligados a buscar labor en África y Oriente Medio, pero que “la situación allí tampoco es fácil”.

En su momento, el presidente ruso, Vladímir Putin, calificó a los wagneritas de héroes por la toma en mayo pasado de la ciudad ucraniana de Bakhmut, en la región de Donetsk.

Pero el grupo cayó en desgracia tras protagonizar el 23 y 24 de junio una fallida rebelión armada, que terminó con el acuerdo de trasladar su base a Bielorrusia.

Semanas antes de morir, Prigozhin reconoció que Wagner no combatiría más en Ucrania y anunció la reanudación de sus actividades en el continente africano.

A su regreso de África, viajó a Moscú y el avión privado en el que volaba se estrelló el 23 de agosto a 300 kilómetros de la capital.

Por el momento se desconocen las causas del siniestro, aunque partidarios de Prigozhin, la oposición en el exilio y la prensa occidental acusan a Putin de dar la orden. El Kremlin negó categóricamente.