El histórico vestido que Kim Kardashian lució en la Met Gala ha sufrido “daños significativos” y “permanentes”, según denunció un experto coleccionista.

Scott Forner, quien asegura tener la mayor colección privada de Monroe, compartió fotografías comparando el estado del vestido “antes y después” de que Kardashian lo usara.

Según mostró en imágenes, presenta daños “permanentes” con varios desgarros en la tela en la parte posterior, cristales desprendidos y algunos otros que están pendiendo de un hilo.

Para poder usarlo, Kim tuvo que someterse a una estricta dieta. Perdió 7 kilos en tres semanas. Aún así, usó una réplica durante la fiesta, ya que no podía moverse libremente con el original.

El icónico vestido, propiedad de la franquicia estadounidense Ripley’s Believe It or Not!, se exhibe en una de sus sedes en Los Ángeles.

La prenda es prácticamente historia de EEUU. Monroe lo lució pocos meses antes de morir cuando le cantó el “cumpleaños feliz” al entonces presidente estadounidense John F. Kennedy, en 1962.

El Consejo de Museos subrayó que las prendas históricas “no deben ser vestidas por nadie”. Ya que, aunque sean propiedad privada, deben verse como un patrimonio para "futuras generaciones".