El banco suizo Credit Suisse lleva dos décadas prometiendo erradicar el dinero sucio de sus bóvedas pero una filtración revela que conservó los fondos de clientes de alto riesgo durante años.
163 periodistas de 39 países pasaron meses revisando los datos e identificaron cuentas de políticos corruptos, delincuentes investigados por la justicia, espías, dictadores y clientes turbios.
Cuáles son los puntos claves para entender el nuevo trabajo periodístico global liderado por el centro de investigación Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP).
Es un proyecto periodístico basado en la filtración de datos de uno de los bancos suizos más importantes del mundo, involucrado en escándalos anteriores.
De qué se trata
Es el consorcio periodístico de Investigación sobre Corrupción y Crimen Organizado, fundado en 2006 que reúne a centros de investigación, medios de comunicación y periodistas.
Los datos de Suisse Secrets fueron aportados al periódico alemán Süddeutsche Zeitung por una fuente anónima, información que dio origen a una investigación.
Hay información sobre más de 18.000 cuentas, que estuvieron abiertas desde los años 40 hasta la última década. La gran mayoría son del período entre 2000 y 2016.
Más de USD 100.000 millones. Estas cifras no implican que esa sea la cantidad total. Se estima que el dinero movido a lo largo de los años es mucho mayor.
No, no necesariamente hay evasión o delito financiero, pero la opacidad de este sistema bancario permite eludir en muchos casos a las autoridades.
El Credit Suisse no es el único culpable. Muchos bancos han enfrentado escándalos similares aunque siguen teniendo clientes turbios y cuidan sus fortunas en los lugares más seguros y fiables del mundo.