Funcionarios estadounidenses que estaban en Cuba en 2016 reportaron que sufrían una serie de síntomas sin razón aparente: dolores de cabeza, náuseas, mareos, incluso daños neurológicos.
Cientos de casos fueron analizados por científicos estadounidenses cuando comenzó a ocurrir en otros lugares, como
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Algunos casos se explicaron por condiciones ambientales o médicas. Sin embargo, en otros la única explicación es que los malestares fueron causados por estímulos externos, probablemente intencionales.
La actuación de la policía y la Justicia no ha conseguido frenar un tráfico que crece cada vez más alrededor del mundo y se ha visto incrementado con la pandemia.
Serían ondas electromagnéticas y de ultrasonido, emitidas desde distancias cercanas, las que generan el misterioso “síndrome de La Habana”, también llamado “incidentes de salud anómalos”.
Los científicos no lograron concluir si estos ataques ocurrieron, ni sugirieron quién podría haber estado detrás de ellos.
Sin embargo, dijeron que es posible crear dispositivos ocultables que dirijan la energía o las ondas para causar daños en una persona determinada.
Según la CIA, es “poco probable” que un actor extranjero hubiera llevado a cabo una campaña “sostenida en todo el mundo” para dañar a personal estadounidense.
Sin embargo, en los casos que no tuvieron explicación, no descartaron que sean ataques.
Las fuerzas de seguridad están atentas a estos casos.En agosto de 2021, cuando la vicepresidenta Kamala Harris visitó Vietnam, hubo un retraso de tres horas luego de una alerta de este tipo.