Cocinar, limpiar y hacer jardinería reducen hasta un 21% el desarrollo de esta enfermedad neurodegenerativa, afirmó un grupo de científicos de la Universidad de Sichuan en Chengdu, China.
El estudio involucró a 501.376 personas que integraban una base de datos del Reino Unido, sin demencia y con una edad promedio de 56 años.
Al inicio del estudio, los voluntarios de mediana edad fueron interrogados sobre sus actividades físicas, incluida la frecuencia con la que realizaban tareas domésticas y hacían ejercicio.
También se preguntó a los participantes sobre la frecuencia con la que veían a sus seres queridos y utilizaban el teléfono, el ordenador y la televisión.
El estudio duró 11 años y 5.185 personas desarrollaron demencia en ese periodo. Los resultados mostraron que la mayoría de las actividades físicas y mentales estaban relacionadas con una protección ante la enfermedad.
Resultados
Quienes realizaban tareas “con frecuencia” tenían un 21% menos de probabilidad de desarrollar demencia.
Aquellos que hacían ejercicio regularmente tenían un 35% menos de riesgo.
Los que veían a sus seres queridos todos los días tenían un riesgo 15% menor, en comparación con los que apenas veían a sus amigos y familiares.
Los científicos creen que estar activo puede reducir la posibilidad de desarrollar demencia porque mantiene el flujo sanguíneo hacia el cerebro y favorece el crecimiento y la supervivencia de las células cerebrales.
También protege contra las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares, la hipertensión, la diabetes de tipo 2 y la obesidad, todos ellos factores que aumentan el riesgo de demencia.
Más de 55 millones de personas en el mundo viven con esta enfermedad mental, según datos de la OMS. Se estima que esta cifra aumentará a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050.