Un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) denuncia crímenes de lesa humanidad cometidos por los servicios de inteligencia que responden al dictador Nicolás Maduro.

En el texto se detalla el funcionamiento de la cadena de mando y el modus operandi de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN).

Según el militar y exjefe del SEBIN Cristopher Figuera, Maduro decidía quiénes serían torturados, detenidos y  liberados.

Según el informe, los detenidos eran llevados a la sede del SEBIN o a El Helicoide, un antiguo centro comercial. Una de las prácticas era mantener al detenido incomunicado durante horas, días o semanas.

También había casas en todos los estados de Venezuela, generalmente en zonas remotas, que eran utilizadas como centros de detención clandestinos.

Los agentes interrogaban a los detenidos sin abogados. Les preguntaban sobre sus conexiones con políticos opositores, su participación en protestas u otros delitos contra el régimen.

Eran obligados a filmar declaraciones bajo coacción o tortura. Algunos denunciaron que fueron torturados para que revelaran las contraseñas de sus redes sociales y correos electrónicos.

Entre los métodos de tortura están:

Posiciones de tensión

Asfixia con bolsas de plástico

Golpes

Descargas eléctricas

Amenazas de muerte o violación hacia la víctima y/o sus familiares.