Un estudio realizado en EE.UU reveló que hacer actividad física reduce 33% la posibilidad de sufrir demencia. Los resultados se presentaron en la 74ª Reunión Anual de la Academia Estadounidense de Neurología.
El estudio, realizado por la Universidad de Utah, arrojó que las personas que pasan tiempo cara a cara con amigos y familiares y tienen una vida social activa, pueden mejorar su función cerebral.
Esto puede suceder incluso si su cerebro se ha deteriorado años antes. Es un avance para aquellos cuya memoria y habilidades disminuyeron durante las restricciones por COVID.
Los investigadores analizaron la función cerebral, los estilos de vida y la vida social de casi 2.200 estadounidenses de 62 a 90 años, incluidas 972 personas con deterioro cognitivo leve.
22% de los participantes con habían mejorado12% había caído en la demencia66% permaneció igual
Cinco años más tarde, encontraron que:
Aquellos con niveles más altos de actividad social tenían más probabilidades de haber mejorado. La investigadora principal, Ming Wen, aseguró que los hallazgos la sorprendieron gratamente.
“Descubrimos que si tenía un deterioro cognitivo hace 5 años y participa activamente en interacciones sociales, una proporción de estas personas mejorará y se convertirá en normal otra vez”, dijo Wen.
Aumentar la actividad social en tan solo un evento por año podría mejorar la probabilidad de que una persona revierta el deterioro cerebral hasta en un 41%, sugirieron los hallazgos.
La prevención y detección temprana de la demencia promete grandes cambios a futuro a nivel mundial en relación a la calidad de vida de personas adultas mayores.