La cantidad de hielo marino que sobrevive al verano ártico disminuyó un 13% por década desde finales de 1970.

Las proyecciones muestran que la región podría experimentar su primer verano sin hielo para 2040.

Esto altera los intercambios de calor y humedad entre el océano y la atmósfera; y contribuye a la amplificación del Ártico.

El rápido derretimiento no sólo es perjudicial para las ciudades costeras circundantes y las pequeñas naciones insulares; también puede tener impacto duradero en los patrones climáticos globales.

Los científicos revelaron que la magnitud y el patrón de la pérdida de hielo marino en el Ártico pueden influir directamente en El Niño.

El Niño es un fenómeno de origen climático relacionado con el calentamiento del Pacífico oriental ecuatorial.

Esta corriente es un patrón climático complejo que ocurre cuando el agua superficial en el Océano Pacífico central y oriental se vuelve más cálida que el promedio y los vientos del este soplan más débiles.